Desde una simple máquina recreativa instalada en un bar local en 1967 hasta convertirse en uno de los grupos gallegos más consolidados del sector del ocio y la hostelería. Mafari es una historia de crecimiento, visión empresarial y adaptación constante al mercado.
Los inicios: una apuesta por el entretenimiento
En una época en la que los bares eran centros sociales fundamentales en la vida cotidiana gallega, Mafari vio la oportunidad de introducir máquinas recreativas como nueva forma de ocio.
La idea de esta empresa surgió cuando Manuel Fariña Ponte, trabajador de Telefónica, es destinado a Barcelona. Allí un amigo le introdujo en el mundo de las pin-ball (las clásicas máquinas de bolas), negocio prácticamente inexistente en toda Galicia. Después de pasar un año en Barcelona se traslada a la ciudad de Pontevedra donde continúa con su trabajo en Telefónica a la vez que comienza como autónomo a instalar máquinas de pin-ball en algunos bares de la ciudad.
El éxito de este negocio residió en el hecho de que este tipo de máquinas suponían una gran novedad para la población local, lo que provocó que la empresa aumentase la gama de productos que ofrecía, por ejemplo: billares, futbolines, tocadiscos.
Consolidación y expansión
Durante los años siguientes, la empresa fue extendiendo su presencia por Galicia, instalando máquinas recreativas en bares, cafeterías y salones, siempre apostando por un servicio directo y una atención técnica rápida y de confianza.
Nuevos caminos: nace Mafari Café
Ya en 1998, Mafari detectó un nuevo nicho de mercado en la hostelería. No se trataba esta vez de ocio, sino de consumo diario: café, tés, infusiones y productos asociados. Así nació Mafari Café, una nueva línea de negocio que dio el salto oficial en 2011 como empresa independiente: Mafari Café S.L. Actualmente posee su propia marca de café (Mattine) y de infusiones (Magarden).
ADN gallego y vocación de servicio
Lo que distingue a Mafari no es solo su longevidad, sino su modelo de empresa cercana, adaptada al ritmo del pequeño comercio y al espíritu colaborativo gallego. Cuenta con delegaciones en A Coruña, Santiago, Vigo, Ourense y Lugo.
Una historia que sigue en marcha
Desde 1967 hasta hoy, Mafari ha crecido sin perder de vista su origen: la atención al cliente local, el conocimiento del sector hostelero y la voluntad de mejorar cada día. Ya sea instalando una máquina de juego, una cafetera o una balanza, su objetivo sigue siendo el mismo: ayudar a los negocios gallegos a ofrecer lo mejor a sus propios clientes.



